Nos pasamos la infancia jugando, pero, ¿y si eso solo fuera un anticipo de lo que va a seguir siendo el resto de nuestras vidas?, ¿Y si las relaciones del futuro son como una simple partida de ajedrez? ataques, contra ataques, todo hasta derribar a tu adversario y conseguir la victoria. Y en ese caso, ¿qué pasaba con el perdedor? ¿será como un simple peón?. La vida es un juego. Y para ganar hay que saber jugar bien, no existen ni reglas, a cada persona le tocan sus fichas, malas, buenas, eso no importa mucho, lo que realmente importa es como las utilices. Y si pierdes, cambias de juego y sigues. Pocas veces puede haber un empate duradero, pero la gente que lo consigue es capaz de saborear esa victoria eterna junto con el que pasa a ser su nuevo compañero de juego. Pero, ¿que pasa con los que piden una arrevancha? con los que no se conforman con haber perdido una vez, y siguen con fuerzas para volver a intentarlo, esas pocas personas que siguen luchando cuando ya se acaba la partida ¿se consideran unas valientes o solo viven en el pasado como unas tontas?

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