domingo, 30 de diciembre de 2012

Confieso que tengo poca paciencia con algunos y demasiada con otros.
Confieso que no puedo dormir destapada ni con una mano afuera, porque tengo la sensación de que alguien me va a agarrar.
Confieso que pienso que si no les hago caso a los problemas algún día desaparcerán.
Confieso que lloro con facilidad, pero nunca delante de la gente.
Confieso que todavía no sé como se usa Twitter.
Confieso que cuando quiero soy la persona más terca del mundo.
Confieso que tengo un miedo horrible a las abejas.
Confieso que me gusta mentir, y odio las verdades que no quiero.
Confieso que lo primero que les miro a los chicos son las manos.
Confieso que exagero las cosas.
Confieso que puedo entender a todo el mundo, pero jamás me voy a entenderme a mi misma.
Confieso que muy pocas personas me conocen de verdad.
Confieso que me encanta cantar, pero me muero si alguien me escucha.
Confieso que actuó y después pienso.
Confieso que no puedo ver llorar a una amiga/o.
Confieso que me encanta que sean celosos.
Confieso que cuando alguien mi importa, no le puedo dejar marchar.
Confieso que no cambiaría ni uno de los defectos de la gente que me rodea.
Confieso que me encanta ser como una niña pequeña, que me cuiden.
Confieso que me gusta hacer tonterías.


martes, 4 de diciembre de 2012

Hola otra vez corazón.

Se que hacía bastante que no te hablaba, pero es que por aquí parecía que el tiempo se había parado. Ayer me acordé de ti, leí todo lo que un día nos creímos los dos, todas esas palabras escritas de su puño y letra, todos esos futuros planes maravillosos que se convirtieron en mis sueños, todo aquello que nos enamoró,...Saqué esa caja de recuerdos cada pedazito pequeño que me queda de él. Y no sé muy bien ni como ni por qué pero no podía dejar de sonreír, creo que me recordó todo lo que era, todo lo que aún es. Si te digo la verdad cuando pasó todo esto tuve miedo de no volver a verte, de que te quedaras con él, te eché de menos y por aquí estaba muy sola, pero creo que ahora ya lo tengo claro otra vez, es lo mejor, y se que esta vez has elegido bien. No me creo que te trate mal, en su día nos quiso más que a nada. Tú pórtate bien, dale esos abrazos casi asfixiantes que me gustaría darle todas las noches, despiertale comiendole con todos los besos que tenía que haberle dado en su momento, susurrarle todo lo muchísimo que aún le seguimos queriendo, haber si a ti te acaba creyendo, y nunca le dejes pasarlo mal, cuídale y ayúdale todo lo que yo no hice. Tienes que quererle por los dos y eso es mucho. Yo mientras intentaré aprender a vivir sin vosotros.
Hasta pronto corazón.