Lo que pasa es que aun necesitamos excusas para vernos, que nos sobran
los besos con eso de follar, que los te quieros ya nos costumbre y los
te amos nos quedan grandes. Por cada caricia tenemos una discusión, por
cada cigarro que se consume, por cada palabra que decimos sin pensar,
cada enfado. Pero aquí seguimos, sin razón alguna, sin hablarnos o
mientiendonos como de costumbre, sin mirarnos o comiendonos a besos.
Esta bien eso de seguir queriendote como a nadie mientras tu me quieres
como a cualquiera. Promesas que se te olvidaron entre las curvas de
otra, palabras que susurras a los oidos de muchas y que, como tontas,
nos creemos, sonrisas que regalas a tantas y tantas a las que les sacas
sonrisas. Pero por que sera que aun asi seguimos buscando excusas,
seguimos queriendo mentiras, robando besos y diciendo te quieros. Por
que sera que me pierden sus abrazos, sus mordiscos en el cuello, que mis
manos ya solo quieren pasear por su espalda, y las suyas se pierden
entre mi pelo. No entiendo los días sin verle, las mañanas sin hablarle,
ni las noches sin llamadas.
Pero todo tiene un limite. Un limite que tu, por desgracia, no pones, me
dejas decidir a mi. Y ya esta, he decidido, ya no más. Perderte para
siempre o perderme a mi, ya acabo el juego. Abandono. Has ganado como
siempre, o tal vez lo hemos hecho los dos. Ya me da igual, quiero dejar
el juego y volver a empezar otro. Y vernos sin excusas, besarnos sin
miedo, sentir los te quieros, pensar que todo es eterno... Quiero volver
a empezar.