Cuando salió de aquel lugar le encontró a él esperandola. La miró tan serio como hacía de costumbre desde hace unas semanas. Ella le miró tan triste como hacía de costumbre desde hace ya tiempo.
-¿Por qué no sonríes?
+¿Qué?
-¿Qué por qué ya no sonríes como antes?
+Porque se han marchado dos de mis alegrías más grandes.
Él no sabía que contestar, se quedó mirándola. Mientras ella seguía hablando.
+Pero aún soy feliz ¿sabes? Cuando el pedazo de alegría que aún sigue a mi lado me intenta hacer reír. Cuando te veo a ti, sonríendo, esa sonrisa que tambien conozco, acompañada de la risa que antes me enamoraba. O cuando la veo, a lo lejos, con esos ojos llenos de tontería tan propios de ella. Soy feliz con vosotros, aún que ya no esteis.

No hay comentarios:
Publicar un comentario