Nadie más que tú peleará por tu sonrisa.
domingo, 17 de marzo de 2013
Nadie te quiere más que tú mismo.
Se que tú provablemente, que estás leyendo esto ahora, tengas a una persona maravillosa a tu lado en cada momento. Se que piensas que nada va a cambiar, y que todo va a durar, piensas que aún en el caso de que las cosas cambien siempre le o la tendrás a tu lado para recordarte que eres lo mejor en la vida de alguien. Pero con el tiempo te darás cuenta de que, por desgracia, las cosas si que cambian, las personas se marchan de la noche a la mañana y con el tiempo te olvidan. En esos momentos, solo te queda ser lo mejor de tu propia vida. Aprender de la gente, conocerla, quererla y enamorarte, pero siempre sabiendo que en el fondo esas personas en lo bueno nos acompañan, pero en lo malo perderán el interés por nosotros, y tendrás que aprender tú solo a salir de ello.

Nadie más que tú peleará por tu sonrisa.
Nadie más que tú peleará por tu sonrisa.
lunes, 4 de marzo de 2013
Promesa cumplida. ¿Y las tuyas?
Hola, hoy soñé contigo, no es la primera vez. Soñé con
esa sonrisa preciosa es lo que más me gusta de ti, ya lo sabes, soñé con esa
sensación de calidez que me dejabas en las manos cada vez que me acariciaba,
pude ver en mi sueño tus ojos negros tan cerca de los míos que aún ahora, que
por desgracia me he despertado, todavía ponen nervioso a mi corazón… Sentí como
tus labios se posaban en los míos, como antes cuando no éramos capaces de separarlos, tus manos enredando mi pelo,
como aquel día en tu cuarto. Sentí tus caricias, tus palabras en mi oído, tu
respiración cortada, tus besos en mi cuello, tu olor, tu sonrisa, esa sonrisa.
Te sentí, te sentí como antes, cuando estabas a mi lado, cuando mi cabeza no
necesitaba imaginarte ¿Lo recuerdas? Decías que eran los días más felices de tu
vida, me cogías fuerte de la mano, y comenzabas a correr por el medio de la
calle, aun que intentara soltarme… era imposible, al final siempre conseguías
que me dejase llevar, que me olvidara de las personas, los coches, que pasaban
pitando, de las caras asustadas que nos miraban mientras decían: ”Esos dos
están chiflados”. Era así, estábamos locos, perdíamos completamente la cabeza
cada vez que nos juntábamos y eso nos hacía creer que éramos las personas más
felices del planeta. O como tú decías: “No somos felices, solo toda la
felicidad, felicidad en estado puro.” No solías equivocarte, eso te lo
reconozco.
Tardes, mañanas, comidas, desayunos, meriendas, cenas, días en el cine, en casa, en algún que otro bar, entre clases, cada nota, cada carta, cada estúpido trozo de cable, madera o plástico, cada hoja de aquella agenda,… ¿Sabes? Aún soy incapaz de abrir el maldito cajón y volver a destapar todos esos recuerdos, a reconocer que solo son eso, recuerdos, planes olvidados que nunca se cumplirán. Ya me conoces, me gusta vivir de fantasías, y pensar que algún día encima de nuestra televisión estará aquel trozo de madera que me diste un día en clase: “Prométeme que lo guardarás.” Promesa cumplida. ¿Y las tuyas?
Tardes, mañanas, comidas, desayunos, meriendas, cenas, días en el cine, en casa, en algún que otro bar, entre clases, cada nota, cada carta, cada estúpido trozo de cable, madera o plástico, cada hoja de aquella agenda,… ¿Sabes? Aún soy incapaz de abrir el maldito cajón y volver a destapar todos esos recuerdos, a reconocer que solo son eso, recuerdos, planes olvidados que nunca se cumplirán. Ya me conoces, me gusta vivir de fantasías, y pensar que algún día encima de nuestra televisión estará aquel trozo de madera que me diste un día en clase: “Prométeme que lo guardarás.” Promesa cumplida. ¿Y las tuyas?
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