Todo el mundo dice que aceptemos la realidad, pero que ocurre cuando la tememos tanto que ni siquiera nos atrevemos a mirarla cara a cara. Si tenemos un mecanismo de defensa contra el dolor, ¿por qué va a ser malo? Puede que a lo mejor, en algunos casos, necesitemos negarnos algo, ver esa realidad a nuestra manera, transformándola, haciendo que parezca todo más fácil. O también puede que después la realidad nos busque a nosotros, destruyendo nuestras transformaciones, y haciendo que de golpe aparezca todo lo que rehuíamos. Es inútil pensar que la vida no cambia, que todo seguirá siendo como tú quieres que sea. Hay que afrontar cada momento, sin miedo al que pasará, pero con los pies en la tierra. Por que por mucho que evitemos a la realidad siempre nos va a encontrar, por mucho que nos neguemos las cosas, sabemos cual es la verdad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario