viernes, 11 de julio de 2014

Le veo venir como cada día, con una sonrisa en la cara, el pelo despeinado y el teléfono en mano. Saluda, se para, observa el móvil ¡hay está¡ esa sonrisa tan peculiar otra vez. Y me pongo a pensar...¿Dónde la habré visto antes? Hace no muchos meses era yo esa bonita alegría. Era con la que perdía el hilo de cualquier conversación. Su búsqueda de cosquillas incansable. A la que miraba, sonreía y hacia reír. 
Le vuelvo a mirar, está realmente feliz... Y no se por qué será pero yo también, me contagia su sonrisa estúpida. Sin razón alguna me siento bien a su lado. 
Vuelve a sonreír y me da igual que sea por ella, me da igual su motivo, simplemente lo hace. Si, él es el mio, ¿y qué más da decirlo ahora? Por eso solo le miro, sonrio y callo.


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