lunes, 4 de marzo de 2013

Promesa cumplida. ¿Y las tuyas?

Hola, hoy soñé contigo, no es la primera vez. Soñé con esa sonrisa preciosa es lo que más me gusta de ti, ya lo sabes, soñé con esa sensación de calidez que me dejabas en las manos cada vez que me acariciaba, pude ver en mi sueño tus ojos negros tan cerca de los míos que aún ahora, que por desgracia me he despertado, todavía ponen nervioso a mi corazón… Sentí como tus labios se posaban en los míos, como antes cuando no éramos capaces  de separarlos, tus manos enredando mi pelo, como aquel día en tu cuarto. Sentí tus caricias, tus palabras en mi oído, tu respiración cortada, tus besos en mi cuello, tu olor, tu sonrisa, esa sonrisa. Te sentí, te sentí como antes, cuando estabas a mi lado, cuando mi cabeza no necesitaba imaginarte ¿Lo recuerdas? Decías que eran los días más felices de tu vida, me cogías fuerte de la mano, y comenzabas a correr por el medio de la calle, aun que intentara soltarme… era imposible, al final siempre conseguías que me dejase llevar, que me olvidara de las personas, los coches, que pasaban pitando, de las caras asustadas que nos miraban mientras decían: ”Esos dos están chiflados”. Era así, estábamos locos, perdíamos completamente la cabeza cada vez que nos juntábamos y eso nos hacía creer que éramos las personas más felices del planeta. O como tú decías: “No somos felices, solo toda la felicidad, felicidad en estado puro.” No solías equivocarte, eso te lo reconozco.
 
Tardes, mañanas, comidas, desayunos, meriendas, cenas, días en el cine, en casa, en algún que otro bar, entre clases, cada nota, cada carta, cada estúpido trozo de cable, madera o plástico, cada hoja de aquella agenda,… ¿Sabes? Aún soy incapaz de abrir el maldito cajón y volver a destapar todos esos recuerdos, a reconocer que solo son eso, recuerdos, planes olvidados que nunca se cumplirán. Ya me conoces, me gusta vivir de fantasías, y pensar que algún día encima de nuestra televisión estará aquel trozo de madera que me diste un día en clase: “Prométeme que lo guardarás.” Promesa cumplida. ¿Y las tuyas?

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