Y como dice Sabina: “quizás la vida un día nos
vuelva a juntar” pero hasta entonces espero que siempre te vaya bien. Mientras yo
seguiré pensando en ti, y sonriendo a la vida sin preocupaciones. Y tú seguirás
pensando en ti, actuando siempre sabiendo lo que pasará después. Nunca fuimos
tan distintos, solemos pensar en lo mismo, aun que llegamos a distintas
conclusiones, yo pensé en un siempre, mientras tú decidiste que ya era tarde. Siempre
te desquiciaron mis ganas de vivir, y ahora pareces echarlas de menos desde que
te marchaste, yo también no te creas. Pero nunca me faltó imaginación para creer
que algún día volverás. Así que aquí me tienes pintándome sonrisas con las lágrimas
que me sobran.

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